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El humo que nunca se disipa: cuando la población, los trabajadores y el voluntariado cargan con un peso que no les corresponde

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Cada estación seca, Indonesia vuelve a quedar cercada por el humo. Contamos las hectáreas quemadas, los sospechosos detenidos y las empresas señaladas como responsables. Pero casi nunca contamos lo más básico: ¿quién soporta el sufrimiento? ¿Quién paga la atención sanitaria de millones de personas? ¿Quién compensa el salario de quienes deben seguir trabajando entre el humo porque, si no trabajan, no comen? ¿Quién cuida de las esposas y los hijos de los voluntarios que mueren tras pasar meses apagando incendios sin cobrar? Este texto intenta responder una pregunta que rara vez se plantea: pasar del «quién quema» al «quién responde».

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