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Estudio de caso sobre soberanía alimentaria en Kalimantan Occidental ante la deforestación y la dependencia de las importaciones
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Kalimantan Occidental afronta una compleja paradoja alimentaria. Por una parte, tiene una importante producción hortofrutícola: en 2024 produjo 9.741 toneladas de pepino, 9.467 de chile picante y 144.892 de plátano. Por otra, sigue dependiendo de hortalizas procedentes de Java y China.
Más preocupante aún es que alimentos locales como el tengkawang, el cempedak silvestre, la berenjena ácida —terong asam—, las verduras silvestres, el sagú, el pekawai y el taro estén amenazados de desaparición por la deforestación. La escasa atención pública al desarrollo de estos alimentos agrava la vulnerabilidad alimentaria. Este texto examina la situación, recoge experiencias de otros países y propone un marco de políticas para avanzar hacia una soberanía alimentaria sostenible.
La realidad de la producción y de la dependencia alimentaria
Los datos de la oficina provincial de estadística (BPS) de 2024 reflejan una producción hortofrutícola considerable. La cosecha de pepino alcanzó 9.741,46 toneladas, un 7,72 % más; la de chile picante, 9.467,99 toneladas, con un aumento del 14,37 %; la de berenjena, 6.955,78 toneladas, un 21,21 % más; y la de judía larga, 6.955,78 toneladas, con un incremento del 4,70 %. Además de hortalizas, se produjeron 144.892,26 toneladas de plátano, 113.705,38 de naranja y 98.595,97 de piña.
Los centros productivos se distribuyen por distritos y ciudades como Sintang, Mempawah, Sambas, Landak, Sanggau, Pontianak, Singkawang y Kubu Raya, que aportan significativamente distintos productos.
Pese a esa fortaleza en algunos cultivos, la provincia todavía recibe desde Java hortalizas cuyo cultivo local no está suficientemente desarrollado: zanahoria, patata, col, brócoli y ajo. Incluso algunos tipos de chile y legumbres siguen llegando desde Java. También se importan de China volúmenes considerables de determinados productos: 1.200–1.500 toneladas de ajo al año, 800–1.000 de manzana, 600–800 de mandarina y 400–600 de patata y zanahoria.
La riqueza alimentaria local «invisible»
Los datos de BPS de 2024 muestran la fuerza de la horticultura local y la variedad de frutas que cultivan los agricultores. Sin embargo, esta biodiversidad alimentaria todavía no está bien recogida en las estadísticas oficiales. Detrás de las cifras existe un extraordinario potencial con valor en mercados locales, nacionales e internacionales. Entre las frutas forestales se encuentran el cempedak silvestre, nau, terong asam, mata kucing (Dimocarpus longan var. malesianus), durián silvestre, rambután silvestre, longán silvestre, gandaria, duku, rambai y tampoi. Con una de las cuencas fluviales más largas de Indonesia, cientos de afluentes y bosques pantanosos de turba, la provincia también dispone de abundantes proteínas de agua dulce: peces baung, patin, lais, belida y jelawat, además de otros productos forestales no madereros.
No solo hay peces de río. Los recursos marinos también abundan gracias a las costas de Sambas, Bengkayang, Kubu Raya, Ketapang, Kayong Utara y Singkawang. La provincia reúne, por tanto, fuentes de alimentos terrestres, fluviales y marinas.
La amenaza de la deforestación y del cambio climático
La transformación de bosques, turberas y ecosistemas fluviales y marinos ha destruido numerosas fuentes alimentarias locales. Se estima que en los últimos 30 años se ha perdido el 40 %, una pérdida relacionada con una reducción del 20–30 % en los ingresos de los hogares campesinos y rurales. Quienes antes obtenían alimentos sin comprarlos ahora deben pagarlos, con aumentos del gasto alimentario doméstico del 15–25 %.
El cambio climático agrava esta situación. Las lluvias imprevisibles y las temperaturas crecientes alteran la producción agrícola. Las pérdidas de cosecha de frutas locales han aumentado entre un 30 y un 40 %, especialmente en el durián y otras frutas. Las temporadas de recolección se vuelven inciertas y afectan a la comercialización tradicional.
Oportunidades económicas y de mercado
Al compartir frontera con Malasia, Kalimantan Occidental tiene amplias posibilidades de desarrollar la horticultura y los productos forestales para mercados internacionales. En Malasia, las necesidades de hortalizas son elevadas, en torno al 40–60 %, mientras que la producción nacional es muy limitada. Para cubrirlas debe importar; cerca del 58 % de las hortalizas procede de China, seguida de Vietnam, Tailandia, India y Pakistán.
Pepino, chile, mostaza, espinaca de agua, okra y petai son productos populares y ampliamente consumidos en Malasia. La demanda continúa creciendo, sobre todo entre la población urbana que busca hortalizas orgánicas y de calidad. Esto representa una gran oportunidad para los agricultores de Kalimantan Occidental. También se aprecian los helechos comestibles, los brotes de bambú, los brotes de ratán, los cacahuetes, la soja y el pepino melela.
La población malasia también consume con gusto peces de río como baung, patin, lais, toman y pez cabeza de serpiente. Este último se vende fresco por unos RM 35,00/kg. Si se supone un cambio de 1 RM = 4.000 rupias, el precio del pez cabeza de serpiente —haruan— ronda las 92.000 rupias/kg.
Aprender de países que han impulsado con éxito la horticultura
Si el Gobierno presta una atención seria a la producción de hortalizas y al control de la deforestación, desde las políticas hasta su aplicación, aumentarán los ingresos regionales y nacionales y, especialmente, los de las familias campesinas, mejorando su bienestar. Hasta ahora, ni el Gobierno ni otros sectores de la sociedad civil han prestado suficiente atención al potencial agrícola y pesquero. Existen estudios y experiencias internacionales de producción alimentaria terrestre y fluvial que pueden orientar la práctica.
En Tailandia, por ejemplo, se combinaron la normalización y certificación de productos, el apoyo tecnológico y de diseño, la apertura de mercados mediante alianzas públicas con minoristas y la formación empresarial de los agricultores. Entre 2000 y 2010 se desarrollaron 8.651 productos locales. En 2019, sus exportaciones alcanzaron 1.200 millones de dólares, con la participación de 1,5 millones de hogares y la creación de 300.000 empleos.
Perú desarrolló un programa de superalimentos locales basado en investigación científica, protección natural mediante indicaciones geográficas, fortalecimiento de cooperativas y una intensa promoción del Gobierno y de la sociedad civil. Las exportaciones aumentaron hasta 124 millones de dólares en 2020. Se beneficiaron 70.000 familias agricultoras, gracias a un incremento de hasta el 500 % en el valor de los productos locales en 10 años —aproximadamente un 50 % anual—. También hay experiencias y métodos de África y Vietnam de los que podemos aprender.
Un marco de políticas para la soberanía alimentaria provincial
El debate alimentario parece haberse convertido en una competencia exclusiva del Gobierno central, con sus programas, campañas, redes y recursos. Así, los gobiernos regionales suelen entender que su papel se limita a garantizar existencias suficientes y seguras. Sin embargo, deben atreverse a innovar y tomar iniciativas respaldadas por datos y medidas concretas.
Los gobiernos provincial, distritales y municipales de Kalimantan Occidental deben diseñar y realizar una identificación y cartografía participativas de los alimentos locales de bosques, aguas y cultivos frutales. Es necesario crear una base de datos digital e integrarla en la planificación, desde las aldeas hasta la provincia. También deben aprobar normas que reconozcan los bosques alimentarios comunitarios mediante los mecanismos existentes y ofrecer incentivos de conservación, como los pagos por servicios ecosistémicos (PES). La protección, el apoyo al desarrollo y el capital no deben reservarse a las industrias extractivas. Además, han de facilitarse la certificación de variedades locales y las indicaciones geográficas.
En el plano económico, el Gobierno debe ofrecer microcréditos específicos para alimentos locales con garantías no convencionales, crear centros de transformación y valor añadido en cada distrito y desarrollar una plataforma integrada de comercialización. Para respaldarlo, pueden crearse cooperativas alimentarias o mejorarse las existentes. Sus funciones incluirían suministrar semillas locales mediante bancos de semillas y tecnologías agrícolas apropiadas, asegurar el cumplimiento de estándares orgánicos, mantener documentación digital y una gestión compartida con las comunidades.
Las cooperativas también deben construir redes y alianzas y abrir el acceso a mercados tradicionales, distribución moderna y distribuidores de importación y exportación. La demanda malasia de hortalizas y pescado permite añadir valor y aumentar los ingresos campesinos más allá de la palma, el caucho, el café y el cacao. Frente al cambio climático, el Gobierno puede desarrollar una economía de base local y ambientalmente sostenible.
Los especialistas indonesios ya han dado la voz de alarma y propuesto soluciones. El profesor doctor Muhammad Maksum, catedrático de Economía Agraria de UNPAD, señala que Indonesia posee 77 tipos de plantas alimentarias locales resistentes al cambio climático, pero solo el 15 % se desarrolla de forma óptima: una gran oportunidad desaprovechada. La provincia cuenta con distintos granos y arroces adaptados al clima y con hortalizas de bosque. Resulta preocupante que el valor económico total de los servicios alimentarios de los bosques de Kalimantan, que alcanza 15 millones de dólares por distrito al año, no figure en la contabilidad oficial, según la doctora Yetti Rochwulaningsih, investigadora de Ecología Política de UNDIP.
Conclusión
Kalimantan Occidental es productiva en determinados cultivos, pero sigue dependiendo de suministros externos para sus necesidades básicas. La situación se agrava porque la riqueza alimentaria local, pese a su elevado valor, no está documentada ni incorporada a las estadísticas. La deforestación legal que contribuye al cambio climático constituye una amenaza sistemática para el campesinado. Gobierno y comunidades pueden aprender de otros países y aplicar experiencias que demuestran que los alimentos locales pueden dinamizar la economía. Hace falta transformar el paradigma: pasar de la preservación al desarrollo sostenible, de la generación presente a las futuras.
Cierre
La soberanía alimentaria de Kalimantan Occidental no se alcanzará importando indefinidamente desde otras islas o países, sino desarrollando la riqueza de su propia tierra. Tengkawang, cempedak silvestre, durián, terong asam, pez cabeza de serpiente, baung y tantos otros alimentos no son solo herencia del pasado: son recursos de futuro para el bienestar sostenible de las siguientes generaciones.
Esta transformación requiere valentía política, participación activa y compromiso a largo plazo. Pero, como han demostrado Tailandia, Perú y Etiopía, invertir en alimentos locales es invertir en la resiliencia, la soberanía y el bienestar de la nación.
Referencias
Badan Pusat Statistik Provinsi Kalimantan Barat. (2025). Statistik pertanian tanaman sayur dan buah-buahan Provinsi Kalimantan Barat 2024 (Vol. 15).
Badan Pusat Statistik RI. (2024). Statistik perdagangan luar negeri Indonesia 2023.
Kementerian Pertanian Republik Indonesia. (2024). Statistik hortikultura nasional 2023.
Rochwulaningsih, Y. (2023). Ekologi politik pangan lokal Kalimantan. UNDIP Press.
Food and Agriculture Organization (FAO). (2023). Indigenous food systems and biodiversity.
World Bank. (2023). Forest for food security and nutrition.

